Cuando era una niña creí en los cuentos de hadas, duendes, personas con poderes, un castillo, y un príncipe azul, Pensé que en la vida todo era sencillo, no comprendía porque lloraban las personas.

Pero los golpes de la vida me van enseñando que ese cuento nunca existió, que solo es una ilusión que creía lindos sueños y nos hace volar. Un día me puse a pensar y encontré muchas respuestas que me decepcionaron; Me hicieron chocar de la peor forma, y preferí, hacer de cuenta que la vida era un cuento que iba teniendo muchos misterios, corrupción, hurto, dolor, maldad, sobre todo personas infelices, parecería que a nadie le importa los sentimientos de los demás, no importa si lloran, si ríen, si se sienten solas/os; Solo se preocupan por ellos mismos sin fijarse si alguien necesita ayuda.

Como todos en la vida nos enamoramos, nos jugamos al máximo por esa persona y no miramos a nuestro alrededor… Como pasa la vida y la dejamos ir, eso nos pasa a todos, nadie queda excluido; Aunque lo peor de todo nos pueda suceder a nosotros, nos preocupamos por esa persona, no nos fijamos si ella se preocupa o se “juega” por nosotros, ese amor tan grande nos enceguece y no nos deja ver la realidad. La mayoría de las veces solo recibimos decepciones y no solo de la persona que amamos, sino, que de nuestros “amigos” o familiares (de todos para hablar en general). Lastima que uno se da cuenta de eso muy tarde y juega el papel de tonto, pero prefiere no verlo y seguir haciendo este papel.
A decir verdad en la vida no existen amigos a mas de los padres, tus amigos o quienes dicen ser tus amigos, te dan la espalda y traicionan tu confianza tarde o temprano, y comenzamos a preguntarnos el ¿Por qué si éramos amigos? Pero en realidad nunca lo fueron, solo te usaron de pasatiempo, pero de todos modos este cuento indefinido continua...

Magali Cabrera y verónica salpaz